Iluminación casera para fotos de producto sin gastar plata
La luz es el 80 por ciento de una buena foto de producto, y no hace falta comprar nada para dominarla. Con una ventana, un cartón y una hoja de papel puedes lograr resultados que antes pedían un estudio.
La ventana como fuente principal
La luz natural que entra por una ventana es suave, abundante y gratis. Lo ideal es una ventana grande orientada de forma que no reciba sol directo en ese momento: así la luz es amplia y difusa. Pon la mesa de fotos perpendicular a la ventana, de modo que la luz llegue desde un costado del producto.
Las mejores horas suelen ser media mañana y media tarde. Al mediodía la luz es más dura y cenital; al atardecer se vuelve anaranjada y cambia el color de los productos.
Difusor: suavizar la luz
Si entra sol directo, cuelga una cortina blanca fina, una sábana clara o papel de calco en el vidrio. Esto suaviza las sombras y reduce los reflejos, algo clave en productos brillantes como joyas, plásticos o vidrio.
Reflector: rellenar las sombras
Al lado contrario de la ventana, pon una cartulina blanca, un trozo de cartón forrado con papel aluminio liso, o una hoja grande. Rebota la luz hacia el lado oscuro del producto y reduce el contraste. Acércalo o aléjalo hasta ver qué efecto te gusta.
Con papel blanco la sombra se suaviza sin cambiar el color. Con aluminio la luz rebota más fuerte, pero puede crear brillos, así que úsalo con cuidado.
Si no hay luz natural
De noche o en un lugar oscuro, puedes usar una lámpara de escritorio con luz blanca apuntando a un cartón blanco, y desde ahí rebota hacia el producto. Es una luz más suave que apuntar directo. Evita mezclarla con la luz amarilla de otras ampolletas del cuarto.
Si tienes dos lámparas, usa una a cada lado, de la misma potencia y color, para igualar la luz. Y apaga las demás luces de la habitación.
Balance de blancos y color
El celular intenta ajustar el color automáticamente, pero con mezclas de luz puede fallar. Si ves una dominante amarilla o azul, toca sobre una zona blanca del producto o del fondo para que la cámara corrija la exposición. Muchas cámaras permiten también bloquear el balance de blancos.
Compara la foto con el producto real, a la luz del día. Si el color no coincide, ajusta antes de seguir. Es más fácil corregirlo al fotografiar que editándolo después.
Después de la foto
Con la luz bien resuelta, puedes quitar el fondo y ajustar el tamaño con QuitaFondo.cl para dejar la foto lista para tu publicación. Una buena toma original da un recorte más limpio: los bordes quedan mejor cuando el producto tiene buen contraste con el fondo.